Cárnicos y lácteos asumen nuevos retos durante la pandemia


Una mejor identificación, control, gestión y comunicación del riesgo son factores que debe tener en cuenta la industria de productos cárnicos y lácteos para enfrentar de manera más integral la pandemia por COVID-19.

Se debe analizar el recurso humano, la prevención y el aislamiento de los operarios que lleguen a presentar contagio, además de prever una selección de proveedores que aseguren que los suministros van a llegar, y abordar no solo la producción del alimento sino también la distribución.


De la pandemia aprendimos que se debe poner un límite de alimentos por persona, que la comunicación con el consumidor sea directa y que permita crear confianza y trabajar de la mano con el Gobierno”, así lo afirmó la zootecnista Sandra Milena Vásquez, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos y Ph. D. en Ciencia de Alimentos, en el marco del foro virtual “Situación y desafíos de la industria cárnica y láctea frente al COVID-19”, organizado por la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional (UNAL).

El evento reunió a los representantes de la industria de la carne y los lácteos para discutir cómo está actuando la industria de alimentos en Colombia frente a la emergencia sanitaria, sus prácticas adaptadas para prevenir la propagación del SAR-CoV-2 en la industria, estrategias exitosas y no exitosas en esta nueva situación nacional, y los desafíos que enfrenta este importante sector económico.

Según la doctora Vásquez, la industria cárnica tiene que enfrentar un consumidor cada vez más informado, más exigente, y que ejerce influencia tanto en el mercado como en las decisiones del sector. Esto ha llevado a que la industria desarrolle cada vez más soluciones que le apunten a una alimentación segura desde el punto de vista de la inocuidad, que sea más saludable, y a prácticas sostenibles (sociales, ambientales y económicas).

Desafíos de la pandemia

En el marco del COVID-19 muchas empresas tuvieron que adaptar sus prácticas. Dentro de esa dinámica la industria cárnica ha logrado sortear muchas situaciones y ha generado nuevas estrategias para mantener la industria del alimento.

Varias encuestas del sector industrial en todo el mundo revelaron que a marzo de 2020 el 80 % de las empresas declararon que tuvieron un impacto a raíz de la pandemia; de estas, el 37 % habían disminuido su producción, y lo que más les preocupaba era el ausentismo de los trabajadores.

Para abril se anunciaron cierres de plantas grandes de producción en Estados Unidos, lo que generó una primera preocupación sobre si es posible un desabastecimiento de carne. “En este escenario hay un agravante, pues la mayoría de quienes trabajan en estas empresas son latinos que laboran en condiciones muy difíciles, y es todavía más complejo su control, ya que viven juntos y pasan mucho tiempo así por su condición de inmigrantes”, señaló Vázquez.

Sin embargo, en medio de la emergencia el sector ha logrado identificar innovaciones, como nuevas formas de presentación de los productos, desarrollo de congelados y listos para el consumo, y nuevas formas de la oferta on line por la industria de alimentos.

“Esta también se debe ver como una oportunidad para consolidar el mercado de alimentos con tendencias saludables, generar un valor agregado al producto, vinculando la complacencia en el consumidor”, agregó.

Cooperación mutua

Para la zootecnista Carla Yojana Portillo Carrascal, magíster en Producción Animal y jefe de Planta de Lácteos CampoReal SAS, la emergencia por COVID-19 se ha convertido en una oportunidad para las diferentes industrias de alimento: “este proceso nos ha enseñado que es una cooperación mutua, no es solo pensar en la normatividad sanitaria que nos aplica, sino empezar a pensar más allá, en un proceso de enseñanza”.

Señala que las capacitaciones en la industria láctea no deben estar enfocadas solo en buenas prácticas ganaderas, de producción o de manufactura, sino que también deben involucrar los autodiagnósticos.

“Para el sector es importante garantizar que las personas que trabajan con nosotros cumplan ciertos protocolos de bioseguridad en los procesos de desplazamiento. La atención se ha volcado, más que a la producción, al personal, para garantizar esas medidas de inocuidad en los productos”, indicó.  www.contextoganadero.com/noticia/fuentedeinternet

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